lunes, 21 de julio de 2014

El kirchnerismo en Rosario: posibilidades y limitaciones del frentismo peronista desde las bases militantes


Vislumbrar un horizonte de unidad política de las organizaciones kirchneristas es el objeto de este escrito que, como muchos otros, son redactados al calor de la militancia diaria comprometida en lograr puntos de acercamiento entre compañeros. Nadie actúa (ya sea en política, en literatura, en los distintos tipos de arte, en la ciencia, como también en la vida) desde una presunta neutralidad, constantemente estamos eligiendo entre una opción u otra, no hay posibilidades de ampararse en una cómoda nube de algodón, abstracta en sí misma, como tampoco podemos observar sentados desde lo más alto de la torre de marfil: como argentinos, debemos participar activamente de la resolución de las contradicciones  y los conflictos que nos atraviesan como pueblo, y la militancia cumple un rol organizativo, dinámico y propositivo para empujar el proyecto histórico nacional-popular hacia adelante, a paso firme y ser la punta de lanza de la defensa del Estado en la comunidad.

Reflexionar en torno a las posibilidades y limitaciones que tiene una propuesta frentista desde las bases militantes ordena la discusión en dos ejes que vamos a desarrollar aquí: por un lado, consolidar los peldaños necesarios para construir un horizonte que ponga la unidad por encima de las realidades internas de las organizaciones políticas, y a su vez, avanzar en un contexto en dónde cada agrupación se nutra en gran cantidad de militantes de los barrios de nuestra ciudad, que oxigenen los frentes y secretarías que constituyen la orgánica, como así también los lugares de representación o referencia en los liderazgos. Esta premisa está basada en la lógica peronista que nos grabó a fuego Juan Domingo Perón: nadie se realiza en un contexto dónde el proceso de ampliación del sustento popular se estanca.

Debemos pensar con una cabeza en doble sentido, para poder concentrar nuestras energías en originar una correlación de fuerza positiva, con nuestra identidad y la proyección planificada en mesas horizontales, que pueda torcer el rumbo de un peronismo santafesino que parece recostarse sobre figuras nefastas de una casta política que no ha cambiado en 30 años. Será este nuestro rol, como jóvenes y políticos, ofrecer una alternativa leal al sentimiento peronista, pero que no excluya otras ideologías o hundirnos en un inmundo macartismo, sino poner lo mejor de nuestra práctica y doctrina al servicio de un gran Frente Nacional y Popular que continúe derrotando al enemigo principal, que es la neo-derecha cultural multimediática, aquí en nuestra ciudad representada en grupos empresarios que especulan con la vivienda y la tierra, expulsando de la zona urbana a comunidades enteras hacia la circunvalación, y que encuentran eco en la prédica del Frente Progresista Cívico y Social (el partido gobernante) y el Pro, que se presenta como relevo de la farsa socialdemócrata para 2015, lo cual es una vergüenza, ya que devela una falla profunda como movimiento justicialista debido a la declinación de la dirigencia y a años de pactos con los gobiernos de turno, solamente para sobrevivir a cargos y a minúsculas cuotas de poder efímero. No es ese el peronismo que nos representa. Encontraremos el rumbo del peronismo raigal en la acción-reflexión con nuestro pueblo, vinculándonos con la vida en comunidad, ahí estará nuestro mayor aprendizaje político y el que nos dará las mejores herramientas para enfrentar al discurso dominante de la mezquindad y el "sálvese quien pueda".

De otra manera, el segundo eje que abordaremos en este texto es la proyección a futuro que debe tener un trabajo de estas características, tan complicado en un principio, transformando las contradicciones en tensiones creativas que nos permitan un desenvolvimiento continuo y teniendo la certeza de un final incierto, desconocido, pero que nos deberá encontrar en las mejores condiciones de unidad y organización para derrotar a la derecha. Nadie, y el peronismo puede darnos muchas pruebas de esto, firma un cheque en blanco en torno a la unidad. Todo tipo de unidad es una construcción política, con sus plazos cortos, medianos y de largo alcance. Como generación formada en el hito de la década ganada (2003-2013), debemos reinterpretar los llamados a integrar frentes que nuclean a la militancia (como es el caso de Unidos y Organizados, una experiencia contemporánea que tiene falencias para convertirse en un punto de quiebre y refundación de nuevas prácticas políticas), de forma que nos invite a imaginar nuevos horizontes, creando instancias para llegar a consensos basados en la imperiosa necesidad de articular con las bases sindicales, los trabajadores informales, los trabajadores rurales, los pueblos-originarios y, en nuestra región, con la comunidad barrial, nuestros vecinos. Esos son los actores sociales que le dan sentido a la conformación de identidad desde las bases peronistas para la construcción de poder popular, con un trabajo sostenido y profundo, avanzando en los delineamientos de una agenda común que retome las principales reivindicaciones de los barrios olvidados de nuestra ciudad.

No nos interesa cualquier tipo de unidad porque sí. La victoria de nuestro pueblo solo puede obtenerse con este sector social en el poder, es decir, con la conducción de los resortes públicos para transformar el Estado neo-conservador en Estado de Plena Justicia Social. El empoderamiento de las clases populares debe darse desde la conciencia, que nunca es impartida, sino que se comparte en un ida y vuelta de la vida en comunidad, sintetizando identidades comunes y basada en valores solidarios profundos. Sólo así lograremos realizarnos como una propuesta frentista peronista desde las bases organizadas, que busque ampliar el apoyo político a un proyecto histórico de raíces nacionales, democráticas e inclusivas, que discipline y derrote a la derecha neoliberal y la supedite a los dictados éticos del nuevo orden social justo que habremos de conseguir, y que logre como único motor la felicidad del pueblo y su realización efectiva, de una vez y para siempre.   

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