martes, 29 de abril de 2014

Arturo Jauretche y el revisionismo histórico como herramienta política (Primera Parte)



Arturo Jauretche fue, indudablemente, el padre de varias generaciones de argentinos que atravesaron gran parte de los hechos fundamentales del siglo XX en la historia de nuestro país. Como no recordarlo en la gesta patriótica junto al grupo F.O.R.J.A (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina), espacio político que levantaba las viejas banderas de lucha del radicalismo yrigoyenista, y que luego retrataría literariamente en su poética gauchesca "El Paso de los Libres". En referencia a aquel levantamiento popular, la constitución de F.O.R.J.A junto a Homero Manzi, Luis Dellepiane, Gabriel Del Mazo y Raúl Scalabrini Ortiz, entre otros, se transformaría en la principal oposición y renovación al radicalismo entreguista de la época que legitimó el golpe del 6 de septiembre de 1930 a cargo de José Félix Uriburu y Agustín P. Justo, responsables de la destitución del presidente democrático Hipólito Yrigoyen.

Revisionismo histórico y radicalismo

En "Política Nacional y Revisionismo Histórico" -fuente documental en la que se basará este escrito-, Don Arturo señala y caracteriza el momento histórico que atravesaba el país y la lucha interna que impregnaba de profundos retrocesos al movimiento nacional, que tenía al radicalismo como un ambiguo, enigmático e incompleto bloque social a la hora de transformarse en punta de lanza de defensa de los intereses populares frente al desguace que proponían los militares, iniciando la conocida "Década Infame". Jauretche apunta que "revisionista era en su origen el radicalismo, desde su primer figura, Alem, a Yrigoyen el organizador que lo llevó a la victoria. Si el primero vio a su padre ahorcado por mazorquero, este era nieto del mismo federal. Sale el radicalismo del seno del alsinismo, que es el primer escenario donde lo popular intenta actuar después de Caseros y en el que comienzan a aparecer los federales radiados. De origen y convicciones federales son los hombres que constituyen los primeros cuadros en provincias y ese es el antecedente con que se los convoca a la acción (Ricardo Caballero, Yrigoyen y la revolución de 1905)."  La base popular que nutrió en los primeros tiempos al radicalismo fue la línea federal que sobrevivió al revanchismo de las clases ilustradas posteriores a 1853 (luego de la batalla de Caseros), que encontraron en Domingo Faustino Sarmiento el paradigma de "prototipo europeo" para trasladarlo mecánicamente a nuestro país. El desprecio por lo autóctono fue la base en la que se erigió el gran monumento al mentor de la falsa disyuntiva "Civilización o Barbarie".

Aquí comenzamos a observar la importancia que adquiere el revisionismo histórico para Jauretche a la hora de encontrar las raíces profundas de nuestra Patria y la vinculación de determinados procesos históricos que han sido usados por los vencedores de Caseros para borrar del mapa (con sangre y fuego para exterminar a los seguidores de Juan Manuel de Rosas y con balas de tinta para estigmatizar sus respectivos gobiernos) todo vestigio popular, para silenciar las luchas emancipatorias de nuestro pueblo que se daba a través de las montoneras federales, por medio de sus caudillos como síntesis histórica de modos de organización económico-político en las provincias a contrapartida de la "ciudad puerto" de Buenos Aires. La historia se transforma de esta manera en una herramienta política para el desarrollo de las ideas nacionales, y encierra además la posibilidad de empezar a pensarnos por nosotros mismos, quebrando el sentido colonialista de la educación que reproducía la historia oficial mitrista.

Siguiendo esta línea de análisis, En "Política Nacional y Revisionismo Histórico" (de ahora en más, cada vez que hagamos referencia al libro, aparecerá sintetizado en la sigla PNyRH), "el pueblo ha establecido con facilidad las relaciones de la política con la historia y el por qué del despempeño en desfigurarla y crear en el tiempo soluciones de continuidad, espacios vacíos, en los que el país parece no haber existido, precisamente porque existió en su plenitud soberana, que es la cuestión de la "Patria Grande" y la "Patria Chica". Esta quiere taponar a aquella porque le molesta la presencia del fantasma que se convierte en cosa viviente cada vez que grandes movimientos de pueblo toman la dirección de la colectividad."

Retomemos por un momento la idea inicial de pensar el devenir político del radicalismo en pleno desarrollo de la "Década Infame", más precisamente en 1935, cuando nace al calor de los tiempos el grupo F.O.R.J.A como estandarte de defensa de la soberanía nacional, tal como lo enuncian en su manifiesto fundacional (y que no está demás recordarlo a contraluz de la actualidad de una desdibujada y derechista Unión Cívica Radical):

"Somos una Argentina Colonial: queremos ser una Argentina Libre.
La Asamblea Constituyente de la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, considerando; 

  1. Que el proceso histórico Argentino en particular y Latinoamérica en general, revelan la existencia de una lucha permanente del pueblo en procura de su Soberanía Popular para la realización de los fines emancipadores de la Revolución Americana, contra las oligarquías como agentes de los imperialismos en su penetración económica, política y cultural, que se oponen al total cumplimiento de los destinos de América.
  2. Que la Unión Cívica Radical ha sido desde su origen la fuerza coordinadora de esa lucha por el imperio de la Soberanía popular y la realización de sus fines emancipadores.
  3. Que el actual recrudecimiento de los obstáculos supuestos al ejercicio de la voluntad popular corresponde a una mayor agudización de la realidad colonial, económica y cultural del país;
Declara:
  1. Que la tarea de la nueva emancipación se lo pueda realizarse por la acción de los pueblos.
  2. Que corresponde a la Unión Cívica Radical, ser el instrumento de esa tarea, consumando hasta su totalidad la obra trucada por la desaparición de Hipólito Yrigoyen.
  3. Que para ello es necesario en el orden interno del Partido, dotarlo de un estatuto que, estableciendo el voto directo del afiliado auténtico y cotizando, asegure la soberanía del pueblo radical, y en orden externo, precisar las causas del enfeudamiento argentino al privilegio de los monopolios extranjeros proponer las soluciones reivindicadoras y adoptar una táctica y los métodos de lucha adecuados a la naturaleza de las obstáculos que se oponen a la realización de las destinos nacionales.
  4. Que es imprescindible luchar dentro del Partido, para que este recobre la línea de principismo e intransigencia que lo caracterizó desde sus orígenes, única forma de cumplir incorruptiblemente los ideales que le dieron vida y determinan su perduración histórica al servicio de la Nación Argentina.
Dentro de estos conceptos y tales fines, la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, F.O.R.J.A., abre sus puestas a todos los radicales y particularmente a los jóvenes que aspiren a intervenir en la construcción de la Argentina grande y libre soñada por Hipólito Yrigoyen.
-Por el radicalismo a la soberanía popular
-Por la soberanía nacional a la emancipación del pueblo argentino."


La declaración de F.O.R.J.A evidenciaba la disputa interna en el seno del radicalismo, entre la línea nacional -expresada en estos jóvenes- y la corriente entreguista que avaló el golpe de 1930. Al respecto, Jauretche sostiene que "paulatinamente el radicalismo fue perdiendo su sentido histórico y es corroborante de lo que venimos sosteniendo señalar que ese proceso es paralelo con la pérdida de su sentido nacional y social, que comenzado con la desvirtuación alvearista terminó por colocarlo en la vereda de enfrente, en la misma línea que la oligarquía con posterioridad a 1935, cuando fue batida totalmente la línea yrigoyenista y el radicalismo se constituyó en uno de los partidos del sistema. La línea histórica, se retrajo en F.O.R.J.A. buscando el reencuentro con el pueblo que halló en el cauce común de 1945, o en la tímida reticencia de algunos intransigentes." De esta forma, Don Arturo nos explica, con su pedagogía amistosa y la templanza argumentativa que asoma detrás de este "gil avivado", el recorrido histórico de la incipiente base de apoyo popular que acumuló el yrigoyenismo hacia la profundización política de ese pueblo trabajador bajo la conducción del General Juan Domingo Perón, evidenciado en primer lugar durante el quiebre histórico del 17 de octubre de 1945 para, posteriormente, coronarlo Presidente el 24 de febrero de 1946. De esta manera, el pueblo argentino ingresaba en la historia del país con una identidad en constante formación y generando mecanismos de lucha propios, convirtiéndose en el actor principal de las transformaciones sociales durante diez años desde el mando del Estado y la particular dinámica del Movimiento Nacional.



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