miércoles, 30 de abril de 2014

Amor y Dolor: el compromiso político de Evita


Intentar escribir unas líneas de presentación para Eva Perón siempre termina transformándose precisamente en eso: un intento. Dependientemente de la pluma literaria del escritor -y de su ideología, claro está-, podremos estar frente a un "ángel o diablo", en referencia a la manera que han tenido los principales narradores de la historia oficial para encasillar a determinadas figuras nacionales por su actuación política. En definitiva, si dejamos la historia en manos de los mismos que abrazan las causas de la oligarquía, nos limitamos a conocer únicamente el estigma que cargan los grandes líderes populares de nuestro país y de la Patria Grande latinoamericana. El caso de Eva Perón evidencia estas prácticas historicistas. Sin embargo, la imagen de mujer corajuda, sensible, valiente y conciente del lugar histórico que ocupó desde la Fundación Eva Perón, sigue siendo una constante en la identificación consensuada que hacen tanto liberales, progresistas, peronistas, comunistas y hasta, en algunos casos, algunos sectores de la burguesía que intentan reproducir en Evita un alma voluntarista desprovista de toda ideología (casi como un sentido "maternal" hacia el descamisado), el mismo parámetro de "paternalismo" que realizó la oligarquía con los gauchos: molestaban como actor social, pero eran parte del "paisaje" y había que domesticarlos mediante una limosna, en el mejor de los casos. Quienes hacen esta lectura de Eva, no sólo están equivocados, sino que están ubicados en las antípodas del pensamiento y el compromiso de "esa mujer", que intentaremos empezar a dilucidar en los próximos párrafos. ¿No es acaso la construcción de conocimiento una serie de intentos, buscando distintas variantes para lograr la continuidad y la profundidad de los enfoques?. Esperemos que así sea.

El Amor

Comenzar hablando de "amor" como frase hecha es algo que caracteriza a escritores de distintos géneros literarios. También, en parte, se lo debemos a siglos de humanidad en los cuales el amor se ha transformado en un tema central en nuestras vidas y en gran parte de la conformación de la personalidad de cada uno de nosotros. En ese limbo, muchas veces, los poetas se dejan llevar por el sendero de la pasión, que en su caso es una "pasión orgánica", debido a que no solo sufren y viven la vida como un lamento interminable, sino que además viven de ella y les otorga más capacidades sensitivas cuando la inspiración es necesaria. Como contrapartida a la vida del poeta aparece la idea del compromiso político-social de Evita y aquí tenemos que hacer una salvedad importante antes de continuar el relato: lo político y social no son una mera descripción de dos categorías que podrían ir separadas una de otras, sino que lo político existe cuando es el pueblo quien lleva adelante esa práctica y, de igual manera, lo político resurge cada vez que el pueblo (la identidad nacional) brota inconteniblemente desde el "subsuelo de la Patria".

Retomando el análisis, Eva Perón es la contracara del poeta: su vida está regida por el amor y el dolor, pero no como consecuencias de una vida de sufrimiento extremo-como sí lo es en el caso del escritor-, sino como práctica liberadora y motores políticos para conectarse con lo colectivo, con el otro, con su pueblo amado, con sus "cabecitas negras", con sus descamisados. Todo en Evita se traduce por medio de la relación de amor sin medida entre la causa del pueblo y la imposibilidad de convertirse ella misma en la materialización concreta de las esperanzas de los más humildes. A través del pensamiento de Eva podremos esbozar una lógica del compromiso militante con la Justicia Social que entronca con aquello que "aún falta hacer" pero el tiempo o la coyuntura nunca dan lugar a realizar. En el caso de la Jefa Espiritual de la Nación, esas imágenes aparecen atravesadas por una carga emocional de amor, por un lado, y dolor, por otro, pero ambas en dosis equilibradas.

Decíamos antes que Evita representaba la imposibilidad de transformarse en la concreción de las causas pendientes que aún se sostienen a lo largo de nuestra historia. De esta forma, este trabajo apunta a pensar a Eva Perón como una militante comprometida, que realmente no se quitó el alma que trajo de la calle y por eso pudo entablar un diálogo fraterno y consecuente con el pueblo, casi sin intermediarios más que la doctrina justicialista que impulsaba Juan Domingo Perón, parte constituyente de su Amor por la vida y que la llevó a abrazar y defender las causas nobles, de la misma manera que conocía muy bien a los enemigos de la Nación. Sin embargo, Evita puede pensarse también como una figura que siempre se nos presentará fragmentada, casi apareciendo en el centro de la escena por momentos y confluyendo su práctica militante en generaciones posteriores que sintetizaron su ejemplo con el heroísmo del Che Guevara. Es decir, el compromiso de Eva para mejorar la vida de los más humildes trascendió los límites que indica el reloj biológico y sigue marcando a millones de argentinos.

El Dolor

La otra parte constitutiva de Evita en su praxis es el dolor. Transcribo a continuación unas líneas pertenecientes a "Mi Mensaje", libro publicado con posterioridad a su muerte y que Eva escribió meses antes de fallecer, cuando luchaba con todas sus fuerzas contra el cáncer:

"En estos últimos tiempos, durante las horas de mi enfermedad, he pensado muchas veces en este mensaje de mi corazón.
Quizás porque en "La razón de mi vida" no alcancé a decir todo lo que siento y lo que pienso, tengo que escribir otra vez.
He dejado demasiadas entrelíneas que debo llenar; y esta vez no porque yo lo necesite. No. Mejor sería acaso para mí que callase, que no dijese ninguna de las cosas que voy a decir, que quedare para todos, como una palabra definitiva, todo lo que dije en el primero de mis libros, pero mi amor y mi dolor no se conforman con aquella mezcla desordenada de sentimientos y de pensamientos que dejé en las páginas de La razón de mi vida".

Este párrafo ejemplifica lo expuesto anteriormente: Evita siente que, ante la inminencia de la muerte, ha dejado pensamientos abiertos que necesita repensar y volver sobre ellos para profundizarlos, entregando en "Mi Mensaje" un relato personal dramático, pasional y que ahora deposita en las manos del pueblo argentino para defender las conquistas sociales del gobierno peronista. Eva sostenía que la continuidad de su lucha se daría mediante el empoderamiento popular. Y ciertamente, no se equivocó. La resistencia peronista -época que también está cargada de heroísmo, dramatismo y tragedia- tiene una carga subjetiva que estará marcada por el legado de Eva Perón.

Para terminar -al menos por ahora-, comprendamos en su justa medida el Amor y el Dolor que harán de Evita una bandera inquebrantable de las esperanzas populares de este país: "Quiero demasiado a los descamisados, a las mujeres, a los trabajadores de mi pueblo y, por extensión, quiero demasiado a todos los pueblos del mundo, explotados y condenados a muerte por los imperialismos y los privilegiados de la tierra. Me duele demasiado el dolor de los pobres, de los humildes, el gran dolor de tanta humanidad sin sol y sin cielo como para que pueda callar." Aquí, los motores de lucha se transforman en potencia revolucionaria para revelar una verdad colectiva, para iluminar los procesos de liberación que se desarrollaban en aquél entonces, que se profundizaron en los 60/70 y que ahora están retomando con fuerza en América Latina y otras latitudes del mundo en forma de resistencia al neoliberalismo. ¿Podremos como humanidad iniciar un nuevo siglo victorioso? Gran parte de ello dependerá que las bases fundamentales en las que asentemos nuestros pensamientos y prácticas estén ancladas en la realidad nacional y por sobre todas las cosas, en una ética popular y humanista que nos ofrezca una salida ante la barbarie del capitalismo imperial, financiero y saqueador. Es Evita, nuevamente, la encargada de generar en nosotros mismos esas palancas de cambio para impulsarnos a la actuación en política y a transformar las estructuras que sean necesarias modificar en pos de un objetivo supremo: la felicidad del pueblo argentino.

"Quiero rebelar a los pueblos. Quiero incendiarlos con el fuego de mi corazón. Quiero decirles la verdad que una humilde mujer de pueblo !la primera mujer del pueblo que no se dejó deslumbrar por el poder ni por la gloria! aprendió en el mundo de los que mandan y gobiernan a los pueblos de la Humanidad."




martes, 29 de abril de 2014

Arturo Jauretche y el revisionismo histórico como herramienta política (Primera Parte)



Arturo Jauretche fue, indudablemente, el padre de varias generaciones de argentinos que atravesaron gran parte de los hechos fundamentales del siglo XX en la historia de nuestro país. Como no recordarlo en la gesta patriótica junto al grupo F.O.R.J.A (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina), espacio político que levantaba las viejas banderas de lucha del radicalismo yrigoyenista, y que luego retrataría literariamente en su poética gauchesca "El Paso de los Libres". En referencia a aquel levantamiento popular, la constitución de F.O.R.J.A junto a Homero Manzi, Luis Dellepiane, Gabriel Del Mazo y Raúl Scalabrini Ortiz, entre otros, se transformaría en la principal oposición y renovación al radicalismo entreguista de la época que legitimó el golpe del 6 de septiembre de 1930 a cargo de José Félix Uriburu y Agustín P. Justo, responsables de la destitución del presidente democrático Hipólito Yrigoyen.

Revisionismo histórico y radicalismo

En "Política Nacional y Revisionismo Histórico" -fuente documental en la que se basará este escrito-, Don Arturo señala y caracteriza el momento histórico que atravesaba el país y la lucha interna que impregnaba de profundos retrocesos al movimiento nacional, que tenía al radicalismo como un ambiguo, enigmático e incompleto bloque social a la hora de transformarse en punta de lanza de defensa de los intereses populares frente al desguace que proponían los militares, iniciando la conocida "Década Infame". Jauretche apunta que "revisionista era en su origen el radicalismo, desde su primer figura, Alem, a Yrigoyen el organizador que lo llevó a la victoria. Si el primero vio a su padre ahorcado por mazorquero, este era nieto del mismo federal. Sale el radicalismo del seno del alsinismo, que es el primer escenario donde lo popular intenta actuar después de Caseros y en el que comienzan a aparecer los federales radiados. De origen y convicciones federales son los hombres que constituyen los primeros cuadros en provincias y ese es el antecedente con que se los convoca a la acción (Ricardo Caballero, Yrigoyen y la revolución de 1905)."  La base popular que nutrió en los primeros tiempos al radicalismo fue la línea federal que sobrevivió al revanchismo de las clases ilustradas posteriores a 1853 (luego de la batalla de Caseros), que encontraron en Domingo Faustino Sarmiento el paradigma de "prototipo europeo" para trasladarlo mecánicamente a nuestro país. El desprecio por lo autóctono fue la base en la que se erigió el gran monumento al mentor de la falsa disyuntiva "Civilización o Barbarie".

Aquí comenzamos a observar la importancia que adquiere el revisionismo histórico para Jauretche a la hora de encontrar las raíces profundas de nuestra Patria y la vinculación de determinados procesos históricos que han sido usados por los vencedores de Caseros para borrar del mapa (con sangre y fuego para exterminar a los seguidores de Juan Manuel de Rosas y con balas de tinta para estigmatizar sus respectivos gobiernos) todo vestigio popular, para silenciar las luchas emancipatorias de nuestro pueblo que se daba a través de las montoneras federales, por medio de sus caudillos como síntesis histórica de modos de organización económico-político en las provincias a contrapartida de la "ciudad puerto" de Buenos Aires. La historia se transforma de esta manera en una herramienta política para el desarrollo de las ideas nacionales, y encierra además la posibilidad de empezar a pensarnos por nosotros mismos, quebrando el sentido colonialista de la educación que reproducía la historia oficial mitrista.

Siguiendo esta línea de análisis, En "Política Nacional y Revisionismo Histórico" (de ahora en más, cada vez que hagamos referencia al libro, aparecerá sintetizado en la sigla PNyRH), "el pueblo ha establecido con facilidad las relaciones de la política con la historia y el por qué del despempeño en desfigurarla y crear en el tiempo soluciones de continuidad, espacios vacíos, en los que el país parece no haber existido, precisamente porque existió en su plenitud soberana, que es la cuestión de la "Patria Grande" y la "Patria Chica". Esta quiere taponar a aquella porque le molesta la presencia del fantasma que se convierte en cosa viviente cada vez que grandes movimientos de pueblo toman la dirección de la colectividad."

Retomemos por un momento la idea inicial de pensar el devenir político del radicalismo en pleno desarrollo de la "Década Infame", más precisamente en 1935, cuando nace al calor de los tiempos el grupo F.O.R.J.A como estandarte de defensa de la soberanía nacional, tal como lo enuncian en su manifiesto fundacional (y que no está demás recordarlo a contraluz de la actualidad de una desdibujada y derechista Unión Cívica Radical):

"Somos una Argentina Colonial: queremos ser una Argentina Libre.
La Asamblea Constituyente de la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, considerando; 

  1. Que el proceso histórico Argentino en particular y Latinoamérica en general, revelan la existencia de una lucha permanente del pueblo en procura de su Soberanía Popular para la realización de los fines emancipadores de la Revolución Americana, contra las oligarquías como agentes de los imperialismos en su penetración económica, política y cultural, que se oponen al total cumplimiento de los destinos de América.
  2. Que la Unión Cívica Radical ha sido desde su origen la fuerza coordinadora de esa lucha por el imperio de la Soberanía popular y la realización de sus fines emancipadores.
  3. Que el actual recrudecimiento de los obstáculos supuestos al ejercicio de la voluntad popular corresponde a una mayor agudización de la realidad colonial, económica y cultural del país;
Declara:
  1. Que la tarea de la nueva emancipación se lo pueda realizarse por la acción de los pueblos.
  2. Que corresponde a la Unión Cívica Radical, ser el instrumento de esa tarea, consumando hasta su totalidad la obra trucada por la desaparición de Hipólito Yrigoyen.
  3. Que para ello es necesario en el orden interno del Partido, dotarlo de un estatuto que, estableciendo el voto directo del afiliado auténtico y cotizando, asegure la soberanía del pueblo radical, y en orden externo, precisar las causas del enfeudamiento argentino al privilegio de los monopolios extranjeros proponer las soluciones reivindicadoras y adoptar una táctica y los métodos de lucha adecuados a la naturaleza de las obstáculos que se oponen a la realización de las destinos nacionales.
  4. Que es imprescindible luchar dentro del Partido, para que este recobre la línea de principismo e intransigencia que lo caracterizó desde sus orígenes, única forma de cumplir incorruptiblemente los ideales que le dieron vida y determinan su perduración histórica al servicio de la Nación Argentina.
Dentro de estos conceptos y tales fines, la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, F.O.R.J.A., abre sus puestas a todos los radicales y particularmente a los jóvenes que aspiren a intervenir en la construcción de la Argentina grande y libre soñada por Hipólito Yrigoyen.
-Por el radicalismo a la soberanía popular
-Por la soberanía nacional a la emancipación del pueblo argentino."


La declaración de F.O.R.J.A evidenciaba la disputa interna en el seno del radicalismo, entre la línea nacional -expresada en estos jóvenes- y la corriente entreguista que avaló el golpe de 1930. Al respecto, Jauretche sostiene que "paulatinamente el radicalismo fue perdiendo su sentido histórico y es corroborante de lo que venimos sosteniendo señalar que ese proceso es paralelo con la pérdida de su sentido nacional y social, que comenzado con la desvirtuación alvearista terminó por colocarlo en la vereda de enfrente, en la misma línea que la oligarquía con posterioridad a 1935, cuando fue batida totalmente la línea yrigoyenista y el radicalismo se constituyó en uno de los partidos del sistema. La línea histórica, se retrajo en F.O.R.J.A. buscando el reencuentro con el pueblo que halló en el cauce común de 1945, o en la tímida reticencia de algunos intransigentes." De esta forma, Don Arturo nos explica, con su pedagogía amistosa y la templanza argumentativa que asoma detrás de este "gil avivado", el recorrido histórico de la incipiente base de apoyo popular que acumuló el yrigoyenismo hacia la profundización política de ese pueblo trabajador bajo la conducción del General Juan Domingo Perón, evidenciado en primer lugar durante el quiebre histórico del 17 de octubre de 1945 para, posteriormente, coronarlo Presidente el 24 de febrero de 1946. De esta manera, el pueblo argentino ingresaba en la historia del país con una identidad en constante formación y generando mecanismos de lucha propios, convirtiéndose en el actor principal de las transformaciones sociales durante diez años desde el mando del Estado y la particular dinámica del Movimiento Nacional.



miércoles, 23 de abril de 2014

¿Por qué una "Política de Frente"?



"La teoría política no es una ciencia enigmática cuya jerarquía cabalística manejan unos pocos iniciados, sino un instrumento de las masas para desatar la tremenda potencia contenida en ellas. No les llega como un conjunto de mandamientos dictados desde las alturas, sino por un proceso de su propia conciencia hacia la comprensión del mundo que han de transformar." (John Willliam Cooke)

Comenzar  un artículo sobre análisis político citando a John William Cooke es poner en relieve la magnitud que sigue teniendo el autor de "Apuntes para la Militancia" y "La lucha por la liberación nacional" -entre otros- a 46 años de su fallecimiento, un 19 de noviembre de 1968, una fecha tan lejana en el tiempo pero tan cercana en el cuerpo de los militantes políticos de este nuevo tiempo que empezamos a transitar hace 10 años en nuestro país. Además, "De Frente" se llamó la revista que Cooke dirigió y editó luego de haber finalizado su mandato como diputado peronista en 1952, que le sirvió como tribuna doctrinaria para continuar expresando sus posiciones políticas frente al propio gobierno y sus opositores. De esta forma quiero homenajear al Bebe y, por ende, a su mujer, Alicia Eguren.

Muchos son los objetivos e intenciones que guían al autor de este blog a iniciar un camino de reflexión pública sobre lo que aconteció durante esta década de ebulliciones políticas, sociales, económicas y, sobre todo, culturales. La sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es solo una muestra de las tensiones latentes que existen y separan las aguas de los proyectos de país antagónicos que están en pugna desde 1810 hasta la actualidad.

La pregunta inicial -y que da sentido a esta publicación- es intentar dilucidar ¿"por qué una "Política de Frente"?; por un lado, las comillas en la enunciación demuestra que hacemos referencia al nombre de la página, lo cual es verdad. El hecho de titular el blog de esta manera -y no de otra- es para retomar una línea de discusión y argumentación política que se centra en el eje de debates contemporáneos que deben revisar la historia profunda para descubrir aristas secretas, contextualizando las problemáticas nacionales y encontrar las respuestas -y soluciones concretas- en su propio nudo gordiano que encierra lo popular, democrático y federal, como un juego endemoniado. Las posibilidades de avance o retroceso como Patria y Movimiento están contenidas en las manos del pueblo argentino. Ya se demostró el 17 de octubre de 1945, durante la resistencia peronista, la lucha contra las dictaduras, el Cordobazo, las movilizaciones obrero-estudiantiles de principios de los 70, durante el retorno de Perón tras 18 años de exilio y proscripción del Movimiento Nacional Justicialista, la vuelta del camino institucional, la resistencia al menemato, el estallido social del 2001, los piquetes, en definitiva, la acumulación histórica de un pueblo que es parte de la consagración de las conquistas sociales y la ampliación de derechos que ha ido construyendo desde las bases hacia el Estado.

Por otro lado, el hecho de pensar la realidad nacional y sus vicisitudes a través de la constitución de un frente político será parte central de varios análisis de este espacio cibernético de reflexión y pensamiento. En la medida que cada uno de nosotros sea capaz de comprender la importancia que ha tenido y aún sigue teniendo el armado político de frentes con distintas vertientes que pongan a lo nacional y popular por delante, habilitando la discusión y el debate fraterno entre compañeros, propiciando la democracia interna en las organizaciones militantes, sindicales y universitarias, estaremos cada vez más cerca de dar un salto de calidad como actores políticos colectivos y podremos convertirnos, luego de mucho esfuerzo y apelando a la constante construcción de subjetividades, en una alternativa política que de respuestas a las demandas de los barrios de nuestra ciudad.

No es deber de esta página -ni de su autor- elaborar grandes propuestas programáticas que no tengan correlato con las múltiples realidades que conviven (tan contradictorias unas con otras) sino aportar a la discusión sobre determinados hechos que son el resultado de 200 años de disputas culturales y tensiones políticas. Todo está guardado en la memoria, dice la canción. Abramos ese cofre para seguir discutiendo nuestro destino de Patria Grande como lo plasmaron nuestros conductores y pensadores nacionales.