miércoles, 1 de octubre de 2014

Los desacatados del sur del mundo


Basta que Thomas Griesa, un juez municipal de Estados Unidos decrete que Argentina es un país “en desacato” para que todos los grandes multimedios de comunicación de nuestro país y de la cadena imperialista de dominación y saqueo a nivel planetario lo reproduzca fielmente. Esa fidelidad a la hora de difundir una información poco tiene que ver con el criterio y la ética periodística, sino todo lo contrario: es lealtad a los poderes fácticos, es sumisión al gran relato hegemónico de los grupos económicos concentrados que anhelan volver a comandar los resortes del Estado para “liberar” la economía y poner las riquezas colectivas –lo público y lo comunitario- en manos de unos pocos. 

No faltan, en estas situaciones en que la soberanía del país quiere doblegarse, anteponiéndose la decisión del capital financiero y sus grupos de choque lobbysticos por sobre los Estados, los buitres internos. Diputados y senadores opositores al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se sumaron, rápidos de reflejos, a la catarata de expresiones a favor de la vanguardia del capital especulativo que está destruyendo la vida en sociedad e intenta avanzar en nuestra América Latina mestiza a través de estos eslabones que articulan el discurso del Departamento de Estado de los Estados Unidos.
El gobierno argentino, desde el 25 de mayo de 2003, cuando asumió la presidencia Néstor Kirchner, viene desarrollando una política económica de reindustrialización, generación de empleo (más de 5 millones de puestos de trabajo), de romper las ataduras con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial (en 11 años de gobierno no se le pidió un solo dólar a estos mecanismos de dominación imperialista), de entierro a lo que significó la Doctrina del ALCA en Nuestra América, en conjunto con Hugo Chávez, Evo Morales, Lula Da Silva y tantas organizaciones populares que confluyeron en el repudio a George Bush como símbolo del gran proyecto neoliberal que tanta muerte y hambre trajo a nuestras tierras.

La firme postura de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner ante esta nueva embestida del capitalismo financiero demuestra que Argentina es un país que no negociará su soberanía a costa de entregar las conquistas sociales y los derechos conseguidos con la lucha popular durante años de resistencia en las calles que culminaron con la reconstrucción del Estado de Justicia Social.
La causa contra el capital especulativo a nivel mundial es también una lucha de la humanidad en cualquier rincón del mundo. En varios países del globo las gárgolas del statu quo financiero, aquellos técnicos del FMI que diseñan las políticas de ajuste y las venden a los gobiernos entreguistas antinacionales para que apliquen el shock necesario al pueblo, sueñan con un retorno a las épocas oscuras de posguerra. El amplio apoyo que recibe el Gobierno argentino a nivel mundial es para resaltar y continuar impulsando estrategias de visualización y de repudio a los fondos buitres debe ser la tarea de todos los revolucionarios del planeta.

América Latina, en esta década ganada, supo ponerse de pie y aferrarse a sus raíces históricas. Nuestros gobiernos se parecen al pueblo, porque de allí vienen. La lucha por una Patria Grande económicamente libre, políticamente soberana y socialmente justa es un faro que ilumina la esperanza de los pueblos que buscan, con las alternativas del Siglo XXI, cortar las cadenas de dominación imperialistas. En esta batalla se define el futuro de la humanidad, entre liberación o dependencia.

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