martes, 27 de mayo de 2014

Teoría en acción: el paradigma de John William Cooke para la militancia (I)


1) El rol político de la juventud militante

La juventud, en sí misma, no representa un valor distintivo. La importancia que adquiere este grupo etario se logra cuando se organiza políticamente, bajo una doctrina o línea de pensamiento, formando un proceso colectivo de producción militante (nuevas subjetividades populares - formas de organización barriales - culturales - lenguajes - lógicas políticas - categorías de análisis propias).

La doctrina peronista y la experiencia política popular de 1945-1955 nos demuestra que es posible realizar una revolución nacional democrática en donde la Nación se desarrolle completamente, conjugando el nacionalismo económico, la producción industrial, reformas sociales integras traducidas en conquistas para el pueblo, el desarrollo de un Pensamiento Nacional que refuerce nuestra cultura, y la necesidad imperiosa de enfrentar constantemente al enemigo de las mayorías populares democráticas: la oligarquía antinacional, usureros con olor a bosta de caballo y de vaca.

En nuestro tiempo político actual, la disputa sigue siendo la misma. La historia de nuestro país nos demuestra que ha habido un constante recorrido entre revoluciones y contrarrevoluciones como bien lo expuso Jorge Abelardo Ramos en su épico desarrollo del concepto de la lucha de clases en clave nacional. Nuestra historia es la historia de un pueblo mestizo que lucha por la liberación nacional y la revolución social, contra los enemigos internos (corporaciones oligárquicas), y sus socios exteriores. Esta visión, desde el pensamiento autóctono, nos obliga a unirnos y organizarnos detrás de una estrategia política de defensa soberana, latinoamericana, antiimperialista y profundizadora: el Frente de Liberación Nacional.

2) John William Cooke y la lucha por la liberación nacional

"Contar con una información adecuada es no sólo un derecho que la masa peronista se ha ganado en sufridos años de lucha, sino también condición esencial para cumplir su misión histórica de liberar nuestra patria de la explotación nacional e internacional." (John Willliam Cooke en Apuntes para la Militancia)

Como bien explicaba Cooke, es necesario contar con una información adecuada para poder organizar nuestro pensamiento y el plan de acción que adoptemos como línea estratégica. En su libro "La lucha por la liberación nacional", el Bebe Cooke sintetiza la idea de la cuestión nacional y el desarrollo de las fuerzas de avance y retroceso en el país: "todo planteo para la lucha debe partir del conocimiento de nuestra situación de país semicolonial, integrante de un continente semicolonial." Este es el puntapié inicial para adentrarnos en la estrategia libertadora a seguir y el carácter antiimperialista de la batalla política. Cooke, entonces, nos vuelve a hablar: "cualquier política de liberación debe ser, por sobre todo, antiimperialista. La oligarquía nativa es un subproducto que solamente será eliminado cuando se liquide la influencia del imperialismo. La lucha, entonces, es de liberación nacional, para liberar al país y alcanzar su triunfo definitivo en el momento, aún lejano, en que América Latina constituya una unidad real y libre de a opresión de los grandes centros cíclicos."

Cooke también nos enseña que "el peronismo planteó, por primera vez, la posibilidad de un antiimperialismo práctico, desarrollado en medidas concretas que comprendían un sistema defensivo." El peronismo retomó en 2003 el lugar primordial en el frente antiimperialista como conducción política del proceso revolucionario, encontrando su punto máximo en la expulsión del ALCA y el fin de la deuda con el Fondo Monetario Internacional, en aquél entonces.

3) Disputa ideológica en nuestro país

Históricamente, Argentina se debatió entre dos proyectos de país: el de la Nación libre y soberana en construcción hacia la Patria Grande bolivariana-sanmartiniana, y la Patria Chica sarmientina de las elites culturales encerrada en una tranquera y alambrada.

Esa disyuntiva histórica disparó el antagonismo de Domingo Sarmiento "civilización o barbarie". Esta es una falsa óptica, igual de apócrifa como las mentiras en que se sustenta la historia oficial mitrista-liberal que silenció (y silencia) la lucha de nuestro pueblo en busca de la liberación. De esta manera, John William Cooke realiza una caracterización del enemigo de las mayorías populares democráticas: "la primera línea de defensa de la casta dominante está ubicada en el sistema del 53 (1853), que otorga libertades políticas a cambio del respeto por la organización que permite el mantenimiento de las desigualdades sociales. Cuando esa línea es rebasada, está la segunda línea del fraude, cuya característica moderna consiste en la calificación apriorística de cuáles fuerzas son democráticas y cuáles no (...) una clase dominante no abandona sus ventajas ni siquiera por consecuencia con sus propios principios políticos. Es otro caso de "idealismo burgués": se defiende la "libertad" como idea platónica y desencarnada, pero en el terreno vulgar de la práctica se desconoce la condición de libres a los que ponen en peligro sus privilegios. La oligarquía no solamente es dueña de las cosas: también es dueña de las palabras."

4) La universidad y las lógicas intelectuales

En la etapa actual del tiempo político que transitamos, el debate sobre el modelo de universidad no es ajeno a la discusión política sobre los proyectos de país en tensión. En ese sentido, debemos reconocer que la universidad (en su hegemonía) sigue siendo dependiente de las estructuras de análisis y comprensión de la realidad sin inserción nacional, importando conceptos científicos que se vuelven mecanicistas (cuanto menos) y anacrónicos (en el peor de los casos).

Este conservadurismo academicista es un freno de mano para la formación de profesionales que intervengan en los problemas nacionales al estar alienados por conceptos abstractos y poco efectivos, que no tienen asidero en nuestra lucha de liberación.

Esta situación obliga a la juventud militante a transformarse en Órganos Intelectuales Populares, surgidos desde el corazón del pueblo para estudiar el pensamiento nacional y sus corrientes, para producir contenido analítico colectivo que refleje la filosofía de la praxis que nos hablaba Antonio Gramsci: la unidad entre teoría y práctica para intervenir en política.

La experiencia de Cooke, de Gramsci, de Perón, de Evita, del Che y de tantos otros demuestra que es posible la acción política ligada a la producción de herramientas teóricas para reforzar a la primera, y esta a la segunda, en un proceso de comprensión y revisión constante. Esto es también una línea de concebir a la militancia como una forma de vida.

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