lunes, 13 de julio de 2015

La Política, siempre de Frente

Esta es la última publicación de “Política de Frente”. Es este artículo final la manera de cerrar un ciclo político, intelectual y comunicacional que ayudó en lo personal a transitar un proceso que, entiendo, debe ser perfeccionado aún más, y dotarlo de más voces y visiones en común para que sea genuino: la unidad desde las bases.

El miércoles 23 de abril de 2014 inicié este recorrido individual y en el cual intenté reflexionar sobre distintas temáticas de la política local, contraponiéndola a mi práctica militante en una organización peronista, comprendiendo la teoría y la práctica como dos puntas de una misma lanza, sintetizadas ambas bajo la idea de “praxis”. Una no es más importante que la otra, y en esto tenemos que ser claros entre nosotros, y a su vez, esa debe ser la línea que se baje en las organizaciones políticas: a veces el pragmatismo devenido en oportunismo puede llevar a la confusión y creer que la teoría es descartable, desechable y execrable, perdiendo el rumbo del colectivo y cayendo en un sinfín de paradojas. Nada más lejos de eso: no hay una buena práctica sino hay una buena teoría. La constante puesta en tensión del paradigma acción-reflexión es crucial para todo militante.

En aquel entonces, en el primer artículo titulado “¿Por qué una Política de Frente?”, se introducía a la dinámica del blog:
La pregunta inicial -y que da sentido a esta publicación- es intentar dilucidar ¿"por qué una "Política de Frente"?; por un lado, las comillas en la enunciación demuestra que hacemos referencia al nombre de la página, lo cual es verdad. El hecho de titular el blog de esta manera -y no de otra- es para retomar una línea de discusión y argumentación política que se centra en el eje de debates contemporáneos que deben revisar la historia profunda para descubrir aristas secretas, contextualizando las problemáticas nacionales y encontrar las respuestas -y soluciones concretas- en su propio nudo gordiano que encierra lo popular, democrático y federal, como un juego endemoniado. Las posibilidades de avance o retroceso como Patria y Movimiento están contenidas en las manos del pueblo argentino. Ya se demostró el 17 de octubre de 1945, durante la resistencia peronista, la lucha contra las dictaduras, el Cordobazo, las movilizaciones obrero-estudiantiles de principios de los 70, durante el retorno de Perón tras 18 años de exilio y proscripción del Movimiento Nacional Justicialista, la vuelta del camino institucional, la resistencia al menemato, el estallido social del 2001, los piquetes, en definitiva, la acumulación histórica de un pueblo que es parte de la consagración de las conquistas sociales y la ampliación de derechos que ha ido construyendo desde las bases hacia el Estado.

Por otro lado, el hecho de pensar la realidad nacional y sus vicisitudes a través de la constitución de un frente político será parte central de varios análisis de este espacio cibernético de reflexión y pensamiento. En la medida que cada uno de nosotros sea capaz de comprender la importancia que ha tenido y aún sigue teniendo el armado político de frentes con distintas vertientes que pongan a lo nacional y popular por delante, habilitando la discusión y el debate fraterno entre compañeros, propiciando la democracia interna en las organizaciones militantes, sindicales y universitarias, estaremos cada vez más cerca de dar un salto de calidad como actores políticos colectivos y podremos convertirnos, luego de mucho esfuerzo y apelando a la constante construcción de subjetividades, en una alternativa política que de respuestas a las demandas de los barrios de nuestra ciudad.”

Esas fueron las intenciones de este humilde blog, y esas fueron también las motivaciones –y las siguen siendo- de quien esto escribe. Es momento de abandonar aquí la continuidad de este espacio y continuar trabajando desde otros lugares por la unidad del movimiento nacional desde las bases. Dejar de lado las chicanas entre compañeros y darle lugar al encuentro y el debate de ideas. Los que impulsamos la unidad desde abajo la tenemos complicada en este momento, pero no importa, hay que ser como el agua, que baja lenta, segura y tranquila desde la cascada, pero no detiene ni desvía su curso. Debemos continuar ejercitando la crítica en cada lugar y pensar tácticas y estrategias diversas, poniendo la unidad por delante, a los barrios y construir un ideario de comunidad y Estado que nos devuelva la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política en nuestra ciudad.

Aquellos que nos hablaron durante tantos años sobre la real politik y el “jugar en las grandes ligas” pensaron que nos mandaban a nuestras casas a relamernos las heridas, a perdernos en lo individual. Vaya a saber cuánto se ha mentido, cuantas palabras mal utilizadas se despilfarraron en la soberbia. Pero aquí estamos, haciendo política de nuevo, en nuevos escenarios, bajo nuevas formas, reencontrándonos con nosotros mismos, desde el inicio, desde dónde empezamos. Después de todo, dudo que esta sea una despedida, sino un nuevo punto de partida. Un impulso en el medio de la tormenta que invita a reinventar aquellas utopías colectivas que creemos más nobles en el centro mismo de la escena plástica cotidiana del marketing electoralista.